martes, 6 de marzo de 2012

Capitulo 23: "Intercambio"

El timbre del celular sonaba insistente, en espera de que su dueña contestara la llamada. Pero Yamile estaba sentada frente a su laptop mensajeándose con Janao -recién agregado a sus redes sociales-; además tenía los auriculares puestos, por lo que aún no había notado la insistente tonadilla del aparato. Por tercera vez el timbre se dejo oír, y en esta ocasión Yami se retiró los audifonos, se percató del sonido y tomo el celular para contestar. Se trataba de Akane:

― ¡Hola Yami! ¿Hoy sí iras a la escuela, verdad? ― le dijo su amiga con tono alegre ― Después de todo, hoy haremos el intercambio y quiero que estés ahí.

― ¿Intercambio? ― preguntó Yami confundida; luego entrecerró los ojos e intento recordar. Hace unos días, una de sus profesoras había organizado un intercambio navideño; esto consistía en regalar un chocolate a otro compañero del grupo, el cuál había sido elegido por sorteo. Y aunque aún no fuera navidad, pero como ya venían las vacaciones, ese día se llevaría a cabo aquello. ― Claro. Ya recuerdo... ¡Por supuesto que iré!

― ¡Genial! Entonces, te veo haya. Sólo te hablaba por teléfono porque tienes lagunas mentales y se te olvidan las cosas. ― dijo ella burlonamente ― Además, quiero que llegues temprano porque quiero pedirte tu opinión sobre Yoshiki.

― ¿Yoshiki? ¿Qué tiene él? ― Preguntó Yami. Entonces recordó a ese chico que iba en su mismo grupo y que era amigo de Akita; era un chico de estatura pequeña, muy delgado, de piel blanca y un cabello muy negro que destacaba porque se peinaba en puntas hechas con demasiado gel fijador.

― Sólo llega temprano. No quiero hablar de ello por aquí... ¿Vale?

― De acuerdo, entonces nos vemos allá ― dijo Yami en modo de despedida.

***

Yami iba sentada en el camión hacía su escuela. Miraba por la ventana e intentaba distraerse, solo para no escuchar la estruendosa música de fondo que le desagradaba, y que el conductor parecía feliz de escuchar. Lo cierto es que a pesar de esa leve molestia, se sentía emocionada. Hace mucho tiempo que no participaba en un intercambio y sobretodo, le encantaba la idea de que se regalarían chocolates. Y aunque, no eran chocolates esplendidos ni costosos, le emocionaba la idea de las sorpresas y los regalos... además, estaba ansiosa por saber lo que quería decirle Akane; pero sonrió alegre, porque lo cierto es que ya imaginaba lo que su amiga le diría sobre ese chico...

Finalmente, al llegar a la escuela, Akane ya la estaba esperando y la recibió con una sonrisa.

― ¡Feliz navidad adelantada! ― dijo su amiga, dándole un abrazo y entregándole un chocolate ― Ya sé que no es parte del intercambio, pero deseaba darte algo a ti, tontita...  aunque fuese pequeño.

― ¡Gracias! Y yo también te traje algo. ― y diciendo esto, Yami hurgó en los bolsillos de su mochila y sacó otro chocolate, que le entregó a su amiga. ― Esto no es simplemente por el día del intercambio o por navidad... Sino porque ya acabamos este semestre y tengo una amiga a la que conocí casi al inicio, y ahora la quiero mucho. Realmente quiero mucho a esa niña, como si fuese mi verdadera hermana. ― y diciendo esto, abrazó a Akane. Ambas rieron... se les notaba que estaban felices.― Por cierto, ¿Qué hay acerca de Yoshiki? ― preguntó ella, una vez que se soltaron. No podía contener más su curiosidad.

Akane la miró emocionada, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos brillantes. Hacía mucho que no notaba tanta felicidad en ese pequeño rostro, que ya llevaba algún tiempo serio y deprimido. ― Oh eso... Bueno pues, es que desde hace unos días, he estado hablando un poco más con él; tanto aquí cómo en fuera de la escuela y en facebook y eso. Y tras varios días, pues él me agrada... bueno de hecho, me gusta. Además, también nos hemos estado frecuentando en la calle y hemos salido juntos a dar una u otra vuelta por ahí; y aunque por ahora, no somos nada más que amigos, pero creo que en serio ese chiquillo se está robando mi cariño.

― No sabía que estaban saliendo... aunque sí que había notado un poco de cercanía aquí en la escuela.

― ¡Nadie más que nosotros sabíamos que salíamos! y eso porque fue, como un secreto. Pero... ¡Es que él se me figura una buena persona, y muy lindo!. Él me gusta, y creo que yo a él. Aunque, aún no somos nada porque tiene miedo desde que salió con Mei y ella lo lastimó...; y yo también tengo miedito desde lo de... bueno ya sabes quién... ¿Tú que crees que deba hacer?

Yami sonrió. Su amiga gustaba de convivir con varios chicos por vez, hasta que alguno se convertía en su novio. Y aunque al final, por uno u otro motivo siempre se terminaba su relación, ella no se daba por vencido, pues parecía dispuesta a encontrar a un chico que en verdad la quisiera. Y aún a pesar de que lloraba una y otra vez, y la lastimaban; seguía dispuesta a creer en el enamoramiento y lo intentaba una vez más... A Yami no le gustaba que fuera tan enamoradiza, pero admiraba su temple y fortaleza. ― Bueno, yo no debería aconsejarte, porque en cierta forma sería como afectarte directamente en tu elección. Aunque siento, que lo más correcto es que, deberías hacer lo que más te gusta y disfrutar del momento. Así que sólo deja que las cosas pasen, y lo que tenga que pasar pasara, y lo que no, pues sólo sigue disfrutando. Y ya que tú me has apoyado en lo de  Takeshi y Janao, ahora es mi turno de apoyarte en toooodo lo que tú decidas. Pero sí en serio lo quieres y crees que él a ti; las cosas saldrán bien a su modo, ¡Inténtalo y sal con él!

Akane sonrió e iba a decir más, pero en ese momento se calló, pues Yoshiki iba entrando al salón y la miró sonriendo. Por fin Yami se daba cuenta que sí existia cierta atracción entre ellos.

Entonces, el resto de los alumnos fueron llegando uno a uno y Yami tomó asiento esperando la primer clase.
Mientras esperaba, Janao llegó; pero ese día en vez de sentarse junto a ella, regresó a su sitio habitual al otro extremo del salón, donde estaban sus amigos más cercanos. Ese hecho, hizo que ella se sintiera mucho más tranquila y pudiera actuar con mucha más naturalidad.

Al cabo de una hora, la profesora organizadora del intercambio por fin llegó y decidió llevar a cabo el evento. Por lo que durante aquella clase, uno a uno, en orden fueron entregando sus chocolates a la persona correspondiente y recibiendo también el suyo. Es cierto que hubo algunos chocolates más que sencillos, y otros demasiado esplendidos -cómo aquel que Akita tuvó que entregarle a Hiroki; que ante el asombro de todos era demasiado grande y hasta había tenido el detalle de grabar el chocolate con el nombre del chico-.

Finalmente, casi todos habían recibido un chocolate; pero parecía que Yamile no tendría más que aquel chocolate que le dio Akane y otro obtenido de Kenta. De pronto, Kenji (un chico alto, robusto y que parecía ser mayor de 20 años, pese a solo tener 16...) llegó tarde. Daba la impresión de que venía de algún entrenamiento, pues estaba en pantalones deportivos y cubierto de sudor; aún así, fue él quien se paró frente a Yamile. E incluso aunque se encontraba así y pese al desagrado de ella, le dio el chocolate y un sudoroso abrazo.

Pero lo más desconcertante, fue que durante ese abrazo los amigos de Janao protestaron, provocando que ante todos, el propio Janao se levantara de su asiento con un ramo de rosas rojas en la mano. Él avanzó hacía ella, hizo una reverencia y le entregó las flores. Yami no sabía que pensar ante aquello; era cierto que se le figuraba un gesto muy romántico por parte de Janao, y que ¡Eran las primeras flores que un chico le regalaba!, lo cuál la emocionaba.... pero por algún motivo, aunque parecía que no debería haber ya un motivo para desconfiar de Janao y seguir eludiéndolo... aún así, cuando él la sujeto con un brazo por la cintura y se acerco para  besarla,  lo único él que obtuvo de nuevo, fue un beso en la mejilla; pues ella no pudo evitar rechazarlo.

Al termino de aquella escena, todos los amigos de Yami parecían incómodos por lo que acababa de suceder, incluyendo a la propia Yamile; por lo que cuando acabaron con el intercambio, ella se disponía a salir a dar una vuelta por el patio, esperando disipar aquella atmósfera. Pero cuando iba a salir del aula, sintió que alguien la sujetaba del brazo y la regresaba dentro; y cuando se giro para ver quien era, vio a Takeshi.

― Hermana... quería hablar contigo... ― dijo él mirándola fijamente a los ojos.

― ¿De qué? Dime, soy toda oídos...

― Sólo quería preguntarte una cosa.― Takeshi cerró los ojos un momento y al volverlos a abrir, volteó la vista en otra dirección evitando volver a mirarla. ― Quiero que me digas exactamente ¿Qué piensas de mi...?... aaaaam lo que quiero decir es... ¿Qué piensas de mí y mi forma de ser? ¿Qué sientes de haberme conocido y ahora ser amigos? ¿Qué opinión tienes sobre mi?... dime...  ― Suspiró. Se le notaba confundido. ― ¿Qué sientes por mi?

Yami sintió el corazón latir fuertemente y retumbar en sus orejas; también supo que su rostro se había ido sonrojando lentamente. Estaba nerviosa, por lo que aguardó un momento y agacho la vista. Tenía dos opciones: Decirle en ese justo momento todo lo que sentía por él y esperar a que él la aceptara o la rechazara -aunque sentía que de cualquier modo, al hacerlo dejarían de ser amigos-; o bien, podía continuar guardando sus sentimientos y permanecer siendo amigos. Eligió lo segundo; además, ahora tenía a Janao... ― Yo... yo te quiero. ― dijo ella al fin ― La verdad es que te quiero mucho Takeshi. Y si bien era cierto, que cuándo te conocí me dabas miedo, me intimidabas y me sentía mal contigo. Pero hoy ya no pienso así. Ahora siento que eres una persona a la que quiero muchísimo; porque sé que puedo confiar en ti, porque me has dado motivos para quererte y creer que tengo un buen amigo con el que puedo contar. Un amigo que me inspira, al que respeto y aprecio mucho. Un amigo que aún pese a todo deseo que sigamos siendo amigos; porque lo amo como persona... ― "Ya está, lo he dicho"  pensó ― Lo amo cómo si fuese mi hermano de sangre...― agregó al final Yami, incapaz de arruinar su amistad con él, pero tampoco pudiendo guardar más sus sentimientos. Entonces alzó la vista y notó que él la miraba fijamente.

― Y yo te quiero a ti hermana. Eres mi hermanita favorita y así sera siempre. ― Takeshi se llevó ambas manos al cuello y comenzó a desatar el cordon del collar que usaba. Esa era una medalla negra con una estrella grabada en color dorado, que a Yami le encantaba. Por eso, una vez que se la quitó, extendió una mano para sujetar la mano de ella.― Toma. Esta medalla es mía y es mi favorita; pero sé que a muchos les gusta, incluyéndote a ti. Aún así, pensé no se la daría a nadie... hasta ahora. ― Con la mano libre colocó la medalla sobre la mano extendida de ella y prosiguió. ― Quiero que la tengas porque eres mi hermanita; porque te quiero y porque pretendo con esto sellar nuestra relación. Esto es un símbolo que significa lo que nos une: una amistad. ― Y una vez dicho esto, dio un paso y abrazó con fuerza a Yami.

― Gracias ― fue lo único que ella pudo decir, sintiendo las lágrimas queriendo derramarse. Estaba feliz de que él le dijera eso, pero también decepcionada de que él finalmente solo la viera como una amiga. Pero en cuanto él la soltó, ella extendió el listón que sujetaba la medalla y lo ató alrededor de su cuello ― Me gusta mucho. Muchísimas gracias Onii-chan*.

***

Saliendo de esa clase -dado que aún era temprano y que al parecer ya no tendrían más clases ese día-, todo el grupo decidió que lo mejor sería salir de la escuela e ir a dar una vuelta. Y es que como eran los últimos días, los profesores ya no tenían más obligaciones con ellos; por lo que les quedaba una larga tarde libre. Por eso, Yami decidió también ir a dar un paseo a algún sitio con sus amigos.

Pero luego, mientras caminaba por el patio seguida de Janao y el resto de sus amigos, Yami se detuvo, pues se percato de que Akane no estaba. Hasta que en la distancia la alcanzó a ver abrazando a Yoshiki y luego besándose. Al parecer habían salido las cosas bien entre ellos. Sonrió, contenta de que su amiga hubiera logrado estar con él.

En ese momento Janao también volvió a acercarse a Yami y la abrazó. Parecía que ese chico no notaba las negativas de Yami, pues intentó besarla de nuevo; pero esta vez sujeto su mentón, obligandola a mantener la cara fija y mirando hacía arriba. Sin embargo, ella alcanzó a moverse pese a que él, esta vez casi lo logra; sólo alcanzó a besar la comisura de los labios de ella. Pero cuándo Yami bajo la vista, se topo con la cara de Takeshi... "No me digas que esto te molesta, tonto. Tú pudiste haber sido quien me abrazara ahora... sólo que los dos fuimos demasiado cobardes" - pensó Yami irónicamente. Y de algún modo, se las apañó para abrazar más fuerte a Janao. Sólo quería ignorar lo que estaba sintiendo por Takeshi.

― ¿Vamos a ir a algún lugar? ― preguntó de pronto Akane, quién se había acercado a ellos tomada de la mano de Yoshiki.

― El resto del grupo va a ir al parque de por aquí cerca... ¿Gustan ir? ― preguntó Janao ― Así puede que nos divertimos todo el grupo juntos...

― Suena bien... ― Dijeron varias voces a la vez.

Entonces, al salir de la escuela se encaminaron hacía allá. Iban caminando por la acera fuera de la escuela, cuando Janao bajo la vista y se le quedo mirando fijamente a la medalla que colgaba del pecho de Yami. ― ¿Y eso?

Ella bajo la vista siguiendo la mirada de él y le respondió. ― Aaaah... esto me lo ha dado Takeshi.  Me gusta.

― Y a mí me gustas tú. ― dijo él agachándose y besándole la mejilla.

En ese momento Yami sintió que alguien la empujaba por el hombro izquierdo y al girar la vista, vio a Akita y luego a Kenichi caminando detrás de él para alcanzarlo. Cuando finalmente Kinichi lo detuvo, ella alcanzó a ver que Akita tenía el ceño fruncido, e incluso en la distancia se percato de esa miradilla triste. Luego de un rato de que estuvo conversando con Kenichi, Akita alzó la mano en señal de despedida y se dio media vuelta, alejándose de ellos. Al parecer él no iría al parque con ellos; lo cual hizo sentir mal a Yami, pues realmente quería que él fuera... y que se despidiera de ese modo, la hizo sentir extraña...

Ella miro al resto. Suspiro; no podía negárlo, no quería estar con ellos.... y es que, Kenichi y Yoshiki casi no hablaban mucho con ella; Akane iba distraida por su nueva relación con Yoshiki; Takeshi había desaparecido; y con Janao y Kenta... bueno ambos sentían lo mismo por ella y ella no quería lidiar justo ahora con esas emociones. De hecho, originalmente el único motivo por el que iba, sería para ir con Takeshi, Akita y Akane, y para verlos en un ambiente extra-escolar... pero ahora eso no parecía posible. Por lo que deseo correr hacía Akita e irse con él.  También quería abrazarlo... además, puede que lo hiciera reír y con eso retirar esos ojos tristes de su rostro. Sip, iría con él...

Yami dio un paso en dirección a Akita, pero justo en ese momento Akane la detuvo. ― ¿A dónde vas?

― Con Akita... es mi hermanito y...

― Ese niño es genial, pero déjalo. Sí se quiere ir, que se vaya.... nosotras quedamos de acompañar al resto al parque....

― P-pero... ― En ese momento Janao se acercó y tomo la mano de Yami ― ¿Nos vamos ya?

Ella volteo a ver a Akita, quien en ese momento ya estaba lejos de ellos. ― Sí... supongo... ― le respondió.



Todos llevaban un rato caminando hacía aquel parque deportivo, pero cada quien iba al pendiente de su propia conversación. Algunos de ellos iban caminando solos,  otros como Akane y Yami acompañados de sus respectivos novios... De pronto Takeshi se acerco a Yami y le dijo ― Hermana, debo irme... creo que aquí no tengo nada más que hacer.... ― Y sin más, justo en ese momento se hecho a correr hacía la avenida y se subió a un camión que iba pasando. Yami gruñó en señal de desaprobación; parecia que estaba destinada a quedarse ese día con Janao.

En cuanto entraron a aquel parque Yami alcanzó a ver al resto del grupo, llevando un balón de fútbol entre ellos -que habían sacado de quien sabe donde-. Al verlos, comenzaron a seguirlos; siendo llevada de la mano de Janao. De pronto él se detuvo y la miro ― ¿Quieres ir con ellos? Van a jugar fútbol... ¿Te gustaría ir?

― No me gusta el fútbol, pero ¿A ti te gustan los deportes, no? Si tú gustas ir, eres libre de hacerlo; que no te importe que yo no vaya.

En ese momento Janao la miro y la abrazó; pero para Yami ese abrazó era curioso. No era eso lo que ella esperaba. Deseaba intercambiar su situación actual. Deseo estar con otra persona, en cualquier otro lugar, haciendo otra cosa; deseaba estár con Takeshi... o haberse ido con Akita cuándo tuvo oportunidad de hacerlo. Deseaba estar disfrutando ese momento con alguien a quien apreciase más...

Entonces, a lo lejos Yami alcanzó a ver a Kenta y Akane parados a la sombra de un árbol, charlando entre ellos, riendo y jugando; se soltó de Janao y avanzó hacía ellos. ― ¿Qué están haciendo?

― Arrojándole cosas a Kenta. ― respondió Akane a la vez que arrojaba ramitas pequeñas y hojas, contra su amigo ― ¡Inténtalo! ¡Es divertido!

Yami se agachó y levanto del suelo unas cuantas ramillas, hojas y flores que estaban regadas; y comenzó a jugar con ellos. Tenían razón, era divertido.

― ¡Esperen! ― dijo de pronto Kenta con una sonrisa en la cara. ― Descansemos de esto un rato.

― ¿Por qué? comenzaba a divertirme cada vez más... ― dijo Yamile al tiempo que caminaba hacía el árbol y se sujetaba de una rama para colgarse de ella.

― Naaaah.... ¡Es más divertido esto! ― dijo Kenta acercándose a Yamile y también sujetándose de la rama; comenzó a agitarla con el fin de molestar a Yami.

― ¡Me caeré! ― dijo ella intentando sujetarse con mayor fuerza para no caerse y lastimarse, y riendo por la adrenalina, emoción y diversión que le causaba aquello.

― Nop, estás conmigo. No te dejaría caer... no a ti.

Pero aún así, de pronto la rama se quebró bajo el peso de ambos y cayeron, sin inmutarse por ello y aún riendo.

― ¿Que sucedió? ― dijo Akane acercándose a ellos.

― El árbol estaba borracho y se rompió la rama ― dijo Kenta con una sonrisa.

― ¿Borracho? Pero, ¿Que idioteces dices? ― dijo la chica riendo.


El tiempo siguió pasando y Yami seguía divirtiéndose con sus amigos; aún así, siguió pensando en lo mucho que le encantaría que Takeshi estuviese ahí; y que incluso le encantaría todavía más, que Akita estuviese, pues sabía que él disfrutaría aquello mucho más que Takeshi y eso podría distraerlo de esa mirada...

Mientras pensaba aquello de pronto sintió un par de brazos que la rodearon por atrás; y sin quererlo de inmediato pensó en Akita. Pero al darse vuelta se dio cuenta que se trataba de Janao, y sólo permaneció un momento mirándolo fijamente. No importaba que deseaba intercambiar lugares, ni importaba que deseaba que fuese Akita quién la estuviese abrazando... o Takeshi... pues se sentiría más cómoda con un abrazo de ellos dos. En eso, se percató de que él tenía la misma estatura que Akita, e incluso la misma complexión ¿Y si, él fuese Akita? ¿Estaría más feliz?... él se agachó y la besó, tomándola desprevenida, por lo que no pudo retirarse y por fin pudo besárla debidamente. Y aunque ella sintió los labios de Janao sobre los suyos, no se apartó... ya no importaba nada más, solo que ahora él era su novio, y debía respetar esa relación... no debería estar pensando en Takeshi, ni mucho menos en Akita...

***

Yami estaba mirando atentamente, el cómo jugaba fútbol Janao con el resto del grupo. De hecho, sólo miraba porque no tenía nada más que hacer; todos estaban ocupados. Luego, cuando finalmente todos dejaron de  jugar, él se acercó a ella y sujetó su mentón para volver a besarla; pero esta vez intento introducir su lengua en la boca de ella, por lo que Yami se retiró y lo miro. Se sintió muy incomoda con aquello... ― Ya debo irme a casa...

― Sí gustas podemos irnos...

―Sí, ya debería llegar a mi casa. Pero yo puedo irme sola...

Janao ignoró el último comentario, regresó con el resto y se despidió de sus amigos; mientras Yami tomaba su mochila y el ramo de rosas e igualmente se despedía.

Ambos caminaron fuera del parque, y mientras caminaban él le pregunto ― ¿Gustas que te acompañe hasta tu casa?

―No. Además, te dije que no podía estar contigo cerca de mis padres.

― Es cierto. ¿Entonces... te dejó en el camión y tú te vas a casa sola?

― Sí. Eso... me parece bien.

El silencio incomodo se planto entre ellos. ¿Esto es lo correcto? Sacudió la cabeza y suspiro. No importaba, ella había tomado esa decisión y la mantendría en pie, tanto como pudiera.

Él la dejo en la parada del autobus, y trato de volver a besarla; ella de nuevo no opuso resistencia. Debía conformarse momentaneamente... solo un poco más. Sin embargo, luego, mientras ella iba en el camión, no pudo evitar desear algo: deseo que Janao la quisiera y que la cuidara... que al menos él si le ayudara. Porque por el momento, ya no podía intercambiar su situación; sólo debía aceptar las cosas como fuese que sucedieran.

Cuando finalmente llegó a casa, entró y su padre la recibió.

― ¿Qué tal estuvó la escuela hoy?

― Agradable. ― le dijo ella, evitando mencionarle sobre la salida con sus amigos.

― ¿Y esas flores? ¿De donde las conseguiste? ― dijo mirando atentamente el pequeño ramo.

― Me las ha dado un chico. Yo le gusto. ― Mintió. Definitivamente él se enojaria si se enteraba de lo de ese día... y que además había estado con su "nuevo novio"; tampoco quería que se enterara demasiado sobre Janao, por comodidad. Si nadie sabia que era su novio, no había demasiada diferencia, a ella no le afectaba, pues no es como si realmente lo quisiera...

― ¿Y él te gusta?

― No, no lo hace. ― ella sonrió con ironia. En eso no le mentía.

¿Qué sucedería a partir de ese momento? ¿Habría algún otro nuevo cambio?

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NOTAS:
*Onii-chan: Del japones, que se traduce como hermano pequeño, o hermanito. 

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